“El libro por dentro y por fuera” de El libro y sus orillas escrito por Roberto Zavala Ruiz

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El libro no es libro sino por su forma y su contenido. Las partes básicas pueden variar en cuanto a localización. Si es costosa la impresión del tiraje el diseño tendrá que considerar eliminar páginas o reducir las imágenes incluidas en el contenido del libro. Las partes esenciales del impreso son:

  1. La cubierta o primera de forros: Lleva impresa el nombre de la obra, los autores y el nombre de la editorial.
  2. Segunda de forros o retiración de la portada: Es la contraparte de la cubierta. Va en blanco, aunque en algunas editoriales se imprima publicidad de otras obras.
  3. Páginas falsas: Las páginas 1 y 2 del libro van en blanco. Se les conoce así mismo como hojas de respeto o cortesía.
  4. Falsa portada, anteportada o portadilla: Lleva impreso el nombre del libro.
  5. Contraportada o frente-portadilla: Es la página 4. No está impresa.
  6. Portada: En la página 5 se imprime el nombre del autor, título completo de la obra, subtítulo -si es que lo tiene-, logotipo y nombre de la editorial, países donde está presente y año de publicación.
  7. Página legal: La página seis contiene los datos del propietario de los derechos de autor e información relativa a la edición original, fecha de edición, nombre y domicilio de la editorial, números de ISBN correspondientes a la obra completa (si es que esta es parte de una colección, cuya ISBN es independiente a la del libro), número de ISBN de la obra y la leyenda “Impreso/ hecho en -el país de origen-”.
  8. Dedicatoria o epígrafe en la página 7; no obstante, en dicha página puede comenzar el contenido del libro, una advertencia, prólogo, prefacio, presentación, agradecimientos, introducción o palabras preliminares. Se pide preliminar al autor.
  9. Índice general, contenido o tabla de materias: Enlista los capítulos del libro. Al final del libro se puede encontrar.
  10. Texto: Cuyo comienzo es en la página impar.
  11. Apéndices o Anexos
  12. Cuadros y material gráfico agrupado al final de la obra.
  13. Notas 
  14. Bibliografía
  15. Vocabulario o glosario
  16. Índices analíticos
  17. Índices de láminas, ilustraciones, gráficas cuadros, etcétera.
  18. Índice general.
  19. Colofón : En el se incluye nombre y dirección del impresor, fecha del término de impresión de la obra, el número de ejemplares impresos, datos del taller diseñador de la composición tipográfica, papel usado, familia o cuerpos empleados, papel usado, familia y cuerpos empleados y datos del encuadernados.
  20. Tercera de forros o reiteración de la portada: En caos ocupada con fines publicitarios.
  21. Cuarta de forros o contraportada: Presenta en un breve texto el libro, el currículum del autor y las críticas merecidas, publicadas en diarios o por famosos críticos.

 

Capítulos, partes, secciones, tomos o libros dividen el contenido del libro. Deben comenzar siempre en una página impar. Dependiendo el estilo editorial de la casa acostumbrará dividirla con una falsa. La falsa es la página donde se imprime el título del capítulo en el centro óptico. Los encabezados se imprimen en letras de mayor puntaje que las cabezas de los capítulos. Las características tipográficas normalmente se prevén antes de la impresión y son un sello distintivo para cada editorial.

Otro elemento de diseño interior son los colgados. Entre el límite superior de la mancha impresa y el encabezamiento del capítulo o al inicio del texto, se deja un espacio en blanco.

 

Librito, librote, ¡librazo!

 

El tamaño del libro depende de las medidas en que se produzcan las distintas clases de papel. El tamaño se determina doblando un pliego las veces que sea necesario. Existen dos tamaños de pliego: el normalizado, de 841 x 1189 mm, y el clásico de 320 x 440 mm. El tamaño y el contenido  han tenido una relación cambiante.

 

Lucir en papel

La calidad del papel depende directamente del contenido. Para imágenes se usará un tipo de papel y para texto otro. Al seleccionar el tipo de papel habrá que considerar el grado de porosidad y el satinado que recibirá en la impresión. Los distintos tipos de papeles se dividen en tres: alisados, satinados y estrucados, según su aspecto. Según su textura pueden ser naturales o size press.

Para impresiones tipográficas es mejor usar papeles blandos, alisados o satinados; si llevan muchas ilustraciones es preferible imprimir en satinados. Los papeles mayores a 180 gramos se usan para imprimir los forros de los libros. Los cartones de mayor gramaje se emplean para las portadas de pasta dura, encuadernaciones de lujo o semilujo.

El papel, el libro: su diccionario

Cuando de papeles y libros se trata, en la impresión y la edición se debe recordar qué (y se puede ser redundante con la terminología):

  1. Hoja es la unidad de papel blanco de dos caras.
  2. Página es cada una de las caras de la hoja.
  3. Pliego es una hoja grande de papel.
  4. Plieguillo es el medio pliego.
  5. Cuartilla, cuarta parte del pliego.
  6. Octavilla, octava parte del pliego.
  7. Terno, tres pliegos impresos y metidos unos dentro de otros.
  8. Cuaderno son cuatro cuartillas metidas una dentro de otra.
  9. Cuadernillo, cinco pliegos de papel.
  10. Resma, 20 manos (500 hojas).
  11. Resmilla, 20 cuadernillos.
  12. Bulto, mil hojas.
  13. Atado, mil 500 hojas.
  14. Fardo, dos mil quinientas hojas.
  15. Libro, impreso mayor a 49 hojas.
  16. Folleto, de 5 a 48 hojas.
  17. Hoja suelta, impreso menor a 5 hojas.
  18. Corte, superficie al exterior de las hojas del libro cerrado.
  19. Lomo, superficie del libro donde se cosen los pliegos.
  20. Tapas, par de hojas de cartón recubierto de papel que cubren el interior del libro.
  21. Ediciones: se manufacturan de tres tipos, de bibliófilo o de lujo, normales y económicas.

 

Letras para leer

 

La tipografía se mide por puntos. La caja de composición la conforma el texto sin los márgenes. Se le conoce, así mismo, como mancha, ya que es la parte impresa. Se mide en picas o cíceros. El texto en la página debe ocupar del 70 al 85% de su totalidad. El tamaño de la caja incluye la cornisa, espacio donde se repite el nombre de la obra, el autor o el título del capítulo. El folio se coloca a un costado, aunque luce mejor en medio. La numeración va dos puntos menor que el texto.

 

De aquí no pasa

Los márgenes del texto son cuatro: superior o de cabeza, inferior, de pie o falda, exterior o de corte e interior, medianil o de lomo.  Los márgenes de corte y de lomo se llaman colados. 

 

Parcelas de texto

Existen tres tipos de párrafos. El párrafo ordinario tiene sangrada la primera línea; el párrafo francés no sangra la primer línea mas las demás si; el párrafo moderno no emplea ningún sangrado, con el se empiezan los textos.

 

No todas son letras. Los ojos también necesitan descansar

Para muchos editores representa un gasto de espacio poner dos puntos -dar luz– más de interlineado según el número de puntos de la tipografía, pero ello representa un descanso para la vista y un estilo de cada editorial.

 

Otros elementos tipográficos

La obra se compone también de ilustraciones, cuadros, gráficos, tablas, filetes (rayas de diversos grosores) u otros dibujos. La tipografía por sí misma debe llenar una página.

 

Para algunos lectores, mientras más elementos tipográficos mejor es el entendimiento. Hoy, con los nuevos soportes tecnológicos, herramientas de diseño y elementos hipermedia, los libros se pueden reconceptualzar. ¿Cómo ayudan dichas herramientas para el diseño interior del libro? ¿Cómo mejoran su contenido y su entendimiento? ¿Cómo los hacen más atractivos para el mercado?

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Diseño del libro de Guía para la publicación de libros, de Datus C. Smith.

El trabajo en la publicación de libros es resultado de la sumatoria entre el buen trabajo de un autor, la gran visión de un editor o agente, el trabajo de calidad de los impresores y el buen posicionamiento de ventas en librerías. Gran parte del trabajo lo logra el libro por sí sólo. Del amor a primera vista surge la atracción completa por el libro, aunque esto sea, después, de lo último que el lector atento se acuerde después de pasar sus ojos sobre el texto. El diseñador carga, entonces, con el peso de tomar las mejores decisiones gráficas para ser el causante de que nuestras retinas permanezcan en un rectángulo fijo por unos instantes. Su buen gusto artístico y su atención en el lector son sus principales cualidades. Él debe determinar las características físicas del libro.

Su trabajo en una editorial puede ser interno o externo, es decir, puede ser contratado o puede tener un puesto fijo ahí, lo cual dota de mayor experiencia al editor mismo, quien se nutre con sus conocimientos. Para un editor puede par más costoso contratar un diseñador por un trabajo unitario, las grandes casas editoriales cuentan con un personal de planta en este rubro.

La tarea del diseñador puede correr a cargo del ilustrador, caligrafista, corrector o tipógrafo. Ante este último corren todas las decisiones del encargado del diseño, ya que su tarea será proyectar un libro atractivo, apegado a las ideas del autor, cuyo trabajo en total -el cual incluye mapas, ilustraciones, tablas, etcétera- sea coherente con la forma artística de la obra. Por ello el diseñador debe tener conocimientos del proceso de impresión, accesorios en la tarea del financiamiento y la accesibilidad para el público, y buen gusto artístico.

Debe conocer el objetivo del libro para determinar su forma física, conocer el número de ejemplares a distribuir y capturar la esencia del libro; considera los costos (de edición y de papel, primordialmente). La persona debe conocer técnicas de composición, impresión y encuadernación en su región para prever sus posibilidades en el desarrollo creativo. Debe equilibrar la coherencia entre el diseño y el tema del libro, atractivo artístico, claridad e inteligibilidad, economía y viabilidad en la impresión.

Una de las primeras decisiones que toma es el tamaño del libro. Su variante principal es el número de caracteres contenidos en la obra. Estima la cantidad de hojas necesarias al contar la cantidad de caracteres en una página, acto seguido, multiplicar por el número de cuartillas del manuscrito.

En conjunto a la determinación del número de hojas, otra decisión no menos importante se entrelaza: la forma de la letra. Dicha característica permitirá hacer al texto más legible, atractivo y nítido, en función del menor desperdicio de recursos económicos. La figura, el tamaño, longitud de línea e interlínea, así como los aspectos que no forman parte del cuerpo textual (márgenes laterales, ubicación de los números de página y cornisas(1). Conforman el diseño de página.

El trabajo es más cuidadoso si se integran ilustraciones, mapas, tablas, o cualquier otro tipo de texto en el interior del libro. El autor elige los gráficos a usar. Si no es así, la casa se dará a la tarea de contratar esos servicios y restará su costo a los honorarios del autor. Adicionalmente, el diseñador tiene la posibilidad de añadir material artístico con la responsabilidad de que el trabajo artístico nunca se despegue del tema de la obra.

La portada exige mayor talento creativo. Las distintas técnicas no varearán en la belleza del libro. A veces, el uso de una letra normal y la elección de buenos colores o texturas acordes, garantizan la integridad del material. El diseñador debe guiarse por tres postulados: 1) el agrado visual y 2) viabilidad económica en la manufactura que logren 3) comunicar instantáneamente las ideas del autor.

El diseñador también toma decisiones en la elección de los materiales. Si la imprenta elegida no cuenta con lo deseado por la editorial, ya sea por la escasez regional de materiales o por la poca variedad acotada por la impresora, el trabajo del diseñador será más arduo. La selección de la imprenta depende de la calidad de su mano de obra, integridad comercial, mantenimiento de su equipo y demás factores económicos.

Al final de pasar por el proceso de diseño, la obra se enriquece en su dimensión gráfica. En el proceso de impresión, se descompone en cuatro aspectos tipográficos:

-La tipografía: Recae en diversas técnicas; los procesos fotográficos, máquinas de escribir, uso de procesadores de palabras, el linotipo, monotipo o intertipo se pueden combinar o utilizar sólo para ciertas partes del contenido y la portada.

-Impresión:  Determinada en función de la tipografía empleada; procesada por letterpress, fotooffset,fotocomposición u offset. Las ilustraciones consideran otros procesos de impresión.

-El papel: En función de la impresión y el texto.

-La encuadernación:  Sus variantes a considerar son comerciales, en función de los costos de producción, precio final al público, promoción,… La elección de una pasta blanda o dura depende del número de ejemplares planeados a distribuir.

El diseñador requiere de conocimientos en el arte gráfico e impresión, sin embargo, no existe una preparación formal para ello y los diseñadores se forman en cuanto a la práctica. ¿Qué tan coherente sería la existencia de una carrera especializada orientada al conocimiento de la variedad de materiales, así como su combinación con las distintas gamas gráficas para volver los diseños más atractivos?

Bibliografía: Smith, Datus C. Guía para la publicación de libros. págs. 83-94.

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(1):Image “Título del capítulo que aparece en todas las páginas o alternado con el nombre del libro y su autor” Smith, Datus C. Guía para la publicación de libros. p. 88.

Del micro-mundo del libro al macro-mundo de sus posibilidades (Reflexiones a partir de la Feria del Libro del Palacio de Minería 2012)

Es raro enunciar la palabra “feria” y no asociarla con alegría, diversión, enormidad y dulces. No hay comparación entre el sentimiento provocado al abrir un libro. Descubrir su mundo en el pasar de hojas es decisión magnánima para las personas. Lo único que lamento es no ver más niños ahí.

La Feria del Libro en el Palacio de Minería se organizó del 22 de febrero al 5 de marzo del presente año. La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México llevó a más de 100 expositores que compartieron, mas que grandes stands con títulos diversos, mundos. Los estilos al editar libros variaban desde el pequeño objeto de pasta suave, que presume su título y su autor aislados, hasta la gran obra de dimensiones inimaginables, ilustraciones dentro y fuera de ella y peso igualable a la interactividad posible en su diégesis impresa.

Diferentes personas, diferentes objetivos

Acuden a la feria personas guiadas por diferentes objetivos: Las personas que preguntan por un título en especial, no paran de buscarlo a pesar de darse cuenta que han preguntado en todas las casas editoriales -y obtienen lo que buscan-; los curiosos entran por primera vez sin prejuicios -no se imaginan el lugar lleno de intelectuales de cara alargada, pareciendo no tener ninguna expresión facial-; padres con sus hijos jóvenes buscan los libros de texto del siguiente ciclo escolar; editores y vendedores de obras comparten experiencias, avatares, preguntas, consejos,… con el fin de incrementar sus ventas. ¿Es difícil construir un país lector -no creo que quien tenga la mejor respuesta sean los políticos [¿verdad, Peña Nieto?]?

¿Quién tiene el gatillo que volverá al grosso de la población un país lector? Los maestros parecen ser la respuesta confiable por la interacción constante mantenida con las familias. Sara, maestra de segundo año de preescolar compra libros sin importar los números rojos en sus cartera. Ella es precursora de la actividad lectora en el kinder Fuentes del Valle, en Tultitlán, Estado de México. “Con la lectura los niños no sólo explotan su capacidad imaginativa, así mismo obtienen estructuras de pensamiento que les ayudan a organizar sus ideas”, apunta la profesora.

¿Quién a catalogado los libros como “aburridos”?

En esta fiesta de la felicidad, el movimiento y el intercambio “hacen falta niños”, dice una de las muchas parejas con Síndrome de Peter Pan. Ella llegó a los libros gracias a su afán curioso de indagar en el librero de su papá. Él llegó a los libros gracias a su maestra de literatura de la vocacional. Yo llegué a escuchar la narrada conversación ya que me identifiqué con el chico. El fuerte presentimiento de no ser la única, no olvidando agradecerle en voz en alto a mi profesora de la preparatoria, Elsa María Cano Bonilla, es inherente. Sin embargo, no todos tienen la fortuna de educarse con calidad. Llegar a un aula con diversas aspiraciones al desarrollo, como las humanidades o las ciencias llenó la  visión aventurera con la que hoy los universitarios estudiosos de la ciencias sociales y las artes -y de eso estoy segura que pasa en “Polakas”- sienten el día de hoy.

Cultivar la lectura conlleva a la desmitificación de la misma. Tener la posibilidad de hojarlo es proporcional a la posibilidad de identificarse. La lectura no sólo vuelve paciente al afortunado, enriquece su vocabulario y atrae el conocimiento. Yo también quiero viajar y conocerte entre letras.

Mientras, el último día de la Feria del libro, las personas buscan poder comprar los escritos vistos en el mostrador los pasados trece días. La decepción se planta al no ver ningún descuento en las más famosas casas editoriales. ¿A qué responde ello? Al flujo novedoso de sus ejemplares, escritos por conocidas personas. No todo es tan malo, sus ganancias permiten imprimir otros libros: principalmente novelas o teoría.

El otro día soñé que los libros se acababan. Todos los libros. ¡Cuánta utopía en el significado de esta oración! Es, a lo mejor, muy pretensiosa, pero por qué no acercar la realidad a la ensoñación. Empecé regalándole un libro a mi hermano. Al verme llegar con él se extrañó. La enorme bolsa negra permitía dejar volar la imaginación, las posibilidades se volvían infinitas. Fue el momento justo para obsequiarle a mi hermano ese libro, La ciudad de México desde arriba. Una gran sonrisa -además de que hizo su tarea temprano para empezar a leerlo- modificó su comportamiento. Se siente lo mismo al leer: ese cambio interno que suple y vuelve más venidera la vida de las personas, el viajero de metro escondido tras el regazo de un joven.

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Desarrollo editorial: de la idea al libro de Datus C. Smith en Guía par la publicación de libros

Llegar al bolsillo, mochila o regazo de las personas; comenzar a leer y deleitarse con los escritos de otros. El desarrollo editorial es ese paso anhelado y arduo camino para que el autor logre ponerse entre las manos de los lectores, aportar sus ideas a las personas y ayudar en su formación. La promoción de trabajos escritos se convierte en un bien social para el cual se empeña el editor. Él también busca remunerar su trabajo y no perder ganancias. El desarrollo editorial hecha mano tanto del trabajo en equipo como de las habilidades desarrolladas a partir del conocimiento individual.

El buen desempeño de los departamentos editoriales desemboca en el éxito en las publicaciones puestas en el mercado. La elección de un buen manuscrito pasa por el criterio lector de esas personas, pero se enriquece al considerar el interés del lector. El personal en las editoriales enfatiza el perfeccionamiento del estilo y la preparación del diseño para la impresión. La estrategia editorial es el impulso predefinido para seleccionar los libros potencialmente publicados.

La materia prima  es el manuscrito del autor; el punto de vista del equipo editorial se refleja en el producto final. Mientras mejor integrado sea el escrito, el diseño, la promoción y la distribución, el reflejo del trabajo editorial articulado será más obvio.

Para asegurar la publicación, los borradores entregados por los autores deben ser bien manejados, integrando primero un buen registro de ellos en fichas y catálogos dónde no se puedan perder. La atención en la primera lectura por personal con buen sentido crítico es base para otorgarle el tiempo merecido a los escritos que bien valen la pena.

La opinión adicional de un consultor nunca está por demás. Contratar a esta figura se podría pensar, en un primer momento, como un gasto innecesario. Al final del desarrollo editorial resulta en mejores ingresos dado que el consultor otorga una visión exterior a la editorial que enriquece aún más la imagen del libro.

Así, las condiciones de búsqueda van fijando los perfiles de impresos que los integrantes de la entidad corporativa desean. Sin embargo, la búsqueda no sólo radica en el tipo de autores, sino también en estadísticas. La reputación de las casas editoriales se va armando a la vez de su incremento del catálogo bibliográfico.

Para ello, el personal capta los mejores manuscritos para ellos (eso no asegura un tiempo dedicado para ser leídos por todos los responsables y menos la publicación inmediata); algunos buscadores de temas específicos se encargan de buscar los escritos más atractivos e innovadores, con potencial de ventas; los premios, por su parte, estimulan la creatividad y llaman la atención del público. Los reconocimientos se pueden dar por parte de la casa editorial o de forma externa, pero el primero atrae a los lectores y escritores locales.

Entre algunos proyectos de desarrollo previstos en una editorial se encuentran los libros por encargo (temas especiales, publicidad, especialistas de algún tema, recopilaciones de grandes ponentes,…), libros de texto, consulta e lecturas suplementarias.

La falta de apoyo en el financiamiento y la nula atención al desarrollo de las empresas de ésta orden en países como México conllevan desembolsos cuantiosos. El editor debe echar mano de su capacidad administrativa para realizar pagos oportunos e invertir una parte en préstamos.

El éxito en las ventas radica en la solución correcta al cuestionamiento sobre a cuál mercado va dirigida la publicación. Se debe pensar a la producción impresa cómo una de las industrias que mayor flujo de publicaciones nuevas debería presentar. Si los títulos más antiguos no se venden o no se reimprimen hasta agotarse puede significar desequilibro entre nuevas producciones e impresos pasados. ¿Qué podría pasar si las empresas editoriales no venden la mayoría de sus catálogos? ¿La población es consciente de los problemas por los cuales atraviesa la industria? ¿Cuál es el impacto de la globalización y la monopolización de mercados para la libre competencia en el ámbito?

 

“Cuadrando perfecto” Aspectos financieros de Guía para la publicación de libros de Datus C. Smith

Abordar el tema del financiamiento editorial es, para nosotros los amantes de las letras, un asunto de otras ligas. La lógica evidente es la siguiente: a mayor reducción de costos, mayores ingresos. Si el fin no es lucrativo menores subsidios en la edición reflejarán éxito en la producción editorial. Mejor aún, si el tiraje es numeroso el costo por unidad disminuirá. El editor debe ser visionario y congruente con la realidad, el tiempo que tomará recuperar las ganancias, el éxito en el público y la composición de un material de calidad.

Los editorImagees suelen llevar registros de diferentes maneras. Una de ellas es organizarlo de la siguiente forma: Costos de preparación editorial, costos de manufactura y costos de comercialización y distribución. Así el planeador no perderá el hilo de los gastos hechos. Otra categorización consiste en organizar la lista de inversiones en costos automáticamente variables, incrementados con la cantidad de ejemplares a distribuir y costos no variables, los cuales no varían sea el número que sea en la edición. El ejemplo por antonomasia de un costo variable es el papel y como costo no variable los precios de la promoción, los pagos por los derechos de autor y la corrección y diseño son los más coherentes.

A pesar de concebir los gastos de promoción como costos no variables, la cobertura intentada depende de el tipo de libro, su potencial de ventas y la respuesta del público. El editor prevé en las ganancias los salarios de su equipo -el cual mientras más especializado, mejor-. El porcentaje de gastas lo ubica Datus C. Smith Jr. en el 25% de los ingresos de la venta.

Para calcular los ingresos es necesario tomar en cuenta el precio al público -variante en las diferentes masas continentales-, la cantidad de ejemplares vendidos, los descuentos a los clientes y los costos eventuales de comercialización (deudas, gastos de envío, representantes de ventas, aproximados a un 15% del gasto). El editor hará bien su trabajo mientras sepa tomar las decisiones apropiadas para no gastar demasiado y obtener mayores ganancias.

El crecimiento del precio por copia de composición es el elemento más importante para entender el principio de reducción de costos; conforma aumenta el número de ejemplares el costo por composición suele disminuir, los costos de impresión y papel, como gastos variables pueden crecer medianamente.

El precio de venta se eleva a factor cinco o siete en los casos más sobresalientes. No se desea perder dinero por los ejemplares mal impresos, los regalados a las librerías o los depreciados por los descuentos. En caso de lograr vender todos los ejemplares el editor podrá ver aumentada la ganancia de forma considerable contra la inversión hecha. El editor calcula el número de ejemplares vendidos para recuperar los costos de producción. Para ello se vuelven a desglosar los costos por ejemplar y se determina la retribución neta con las ventas.

En algunas ocasiones se contemplan derechos subsidiarios. Estos son los pagos  por los permisos que el autor o el traductor da por reproducir su trabajo. En Asia, África y América Latina los autores no perciben grandes sumas por estos gastos. Ello será proporcional al interés público hacia la lectura.

Por la inestabilidad del mercado y el compromiso adquirido por el editor en materia de desarrollo social y educación, los precios deben ser accesibles, al menos, congruentes con la economía local. El editor no se puede dar lujo de gastar grandes sumas en promoción, edición y producción con miras a tener un futuro en el panorama editorial. Los intereses atribuidos al proceso deben recuperarse  en forma de ventas.

En países como México no se ha ayudado a financiar a la industria editorial. El planeador editorial debe proyectar su trabajo a futuro y desempeñarlo con responsabilidad. Debe hacerse notar por los sectores institucionales, intelectuales y colectivos preocupados por la educación pública. Así podrá esparcir a la sociedad la proporcionalidad directa entre el bienestar y su alcance económico, su impacto real.

La dimensión social de las empresas editoriales es aún más trascendente de lo pensado. Inclusive, deberíamos sostener que el político carente de una visión en materia de inversión educativa no podría hacer prosperar al pueblo en cuanto a la calidad educativa. ¿Deberíamos exigir a nuestros gobernantes mayores apoyos a la producción cultural impresa? ¿Una campaña televisiva y radiofónica podría poner en desventaja a los mismos emporios multimedios como si peligraran a dejar de ser consumidos en el contexto actual?

 

Bibliografía:

Smith Jr., Datus C. Guía para la publicación de libros, “Aspectos financieros”, pp. 35-53.